Podremos traer muchas cosas del mundo físico al metaverso: imágenes, fotos, obras de arte, películas, juegos, música, libros, cualquier cosa que pueda ser representada digitalmente.
El concepto del metaverso no es nuevo, pero Zuckerberg lo ha popularizado.
La información está allí, y es nuestro deber buscarla, analizarla, entenderla y estar preparados.
Muchos no tenían idea de qué era hasta que Facebook Corporation (Facebook | IG | Whatsapp | Horizon | Oculus | Novi | Portal | Workplace) decidiera comunicar su estrategia global y con ello, el cambio a “META” como nueva identidad verbal.
La corporación META está enfocada en las nuevas formas de interactuar a través de la tecnología.
Ha dedicado esfuerzos considerables en presentarnos el servicio de realidad virtual “Horizon", potenciada por el uso de su plataforma Oculus, en una especie de democratización del metaverso, haciendo que la experiencia cobre vida de una manera interactiva, hiperrealista, introduciéndonos en ella (y no sólo observándola) gracias a la interoperabilidad de nuevas tecnologías en pleno desarrollo.
En el video de más de una hora de duración, Zuckerberg como cabeza visible de Meta, lo dice claramente: “queremos brindar interacciones más enriquecedoras. Mientras que muchas empresas se han centrado en cómo las personas interactúan CON la tecnología, otras están buscando que las personas sean justamente el CENTRO para que puedan interactuar entre sí”.
Facebook tiene casi 3 mil millones de usuarios activos alrededor del mundo, de los cuales posee una data inimaginable que permitirá segmentaciones muy precisas, incluso 1 a 1. Hace sentido entonces el cambio de foco de red social a metaverso, con una inversión millonaria.
Tan solo en entrenamiento para las próximas generaciones de creadores invertirá US$150 millones.
Pero este universo digital no es nuevo. Hay muchas empresas y organizaciones que desde hace años están desarrollando una nueva economía y con ello, una nueva gobernanza que aún no está definida.
El metaverso se nos presenta como un espacio donde (todos los que puedan tener acceso a ello), podrán ser creadores. Nos conectará de una forma más intuitiva e inmediata. Experimentaremos la sensación de teletransportación entre diferentes locaciones con el apoyo de la realidad virtual y la realidad aumentada. Nos brindaremos unos a otros espacios para experimentar, y no contar, nuevas historias.
Por ende, el storytelling será muy distinto. Surgirán narrativas hasta ahora inexploradas y seguramente veremos muchos cambios en las industrias.
Este espacio inmersivo e interoperable permitirá a los consumidores vivir experiencias y CONECTAR entre una y otra plataforma como todo un ecosistema. Aquí las marcas tienen una inmensa oportunidad. “Crearemos destinos virtuales donde los smartphones y los ordenadores ya no serán necesarios” aunque sí una infinidad de activos digitales, dispositivos más orgánicos, hologramas y muchos otros.
Estaremos en capacidad de crear nuevos mundos, tan infinitos como de tecnología dispongamos. Aquí puedes ver un video en español de Heraldo Binario.
Supongo que los sistemas serán tan amigables que todos tendremos la posibilidad de programar nuestra propios espacios de forma individual o en colaboración.
En cuanto a las profesiones, surgirán infinitas ocupaciones en la economía del metaverso, algunas inimaginables. Tan solo piensa en lo que se podría lograr en los campos de educación, turismo, entretenimiento, salud, arte, y ni se diga en cuanto a las ciencias de la comunicación.
Porque tendremos la posibilidad, no de ver el internet, sino de experimentarlo, comprando espacios y creando tanto como nos permita la imaginación. Es aquí cuando se le da la bienvenida a una amplia gama de creadores, desarrolladores, artistas, educadores, y un largo etcétera.
No queda claro si todos podremos o querremos tener acceso a él: un mundo digital, paralelo, conectado a nuestro mundo físico, donde los avatares (u on-line personas) serán nuestro medium, nuestra marca, la extensión de nosotros mismos o de lo que queremos ser, con todas las implicaciones éticas que tanto preocupan. Por eso Meta se obliga a hablar de innovación responsable.
Estaremos todos dispuestos a desarrollar una identidad o varias identidades virtuales que podrían mostrarse como una especie de alter ego que deberá ser registrado, monitoreado, rastreado (y eventualmente bloqueado) de uno que otro ecosistema.
¿Los usuarios podrán tener varios avatares para experimentar y comunicarse de una forma tan “variada” como lo permita la imaginación?
También se podrá tener cualquier género, edad, apariencia y moverse por cuanto “mundo” se tenga acceso...
¿Crearemos solo con imaginar o decir algunas palabras? Porque también otros gigantes buscan lograr una simbiosis entre el cerebro humano e inteligencias artificiales, algo así como dotarnos de “superpoderes”, potenciando la capacidad cerebral.
¿Nos relacionaremos y enamoraremos de online personas?
Las mimaremos, le compraremos ropa, zapatos, accesorios virtuales y con ello el acceso a nuevos espacios. Ya Gucci, Coca-Cola, Nascar y una larga lista de marcas comercializan activos en forma NFT’s o tokens no fungibles.
Para entender este último, piensa en un billete de US$20. Este se puede intercambiar por dos de US$10 y tendrá el mismo valor. Eso es un activo fungible. Pero los activos no fungibles, tienen propiedades únicas y no pueden ser intercambiados. Son “inimitables”, y en el mundo digital pueden ser comprados y vendidos como cualquier otro tipo de propiedad, sin forma tangible.
Estos tokens son como certificados de propiedad.
Los registros no pueden ser falsificados porque el libro es mantenido por miles de computadoras alrededor del mundo.
¿Qué conceptos básicos debemos tener claros para entender el metaverso?
Los avatares (u on-line personas) serán nuestro medium, nuestra marca.
El Avatar: la identidad virtual que nos representará como usuarios de un ecosistema completamente interoperable. Los avatares hasta ahora estaban representados en los videojuegos, en un app determinado o un sitio web específico.
Un aspecto importantísimo que medirá la calidad de estos avatares será la sensación de presencia que nos darán sus gestos y expresiones.
Tecnología Inmersiva: Nos ayuda a imitar una experiencia real a través de una réplica digital. Busca ser realista, sin diferenciar lo virtual de lo real. Aquí se combina la tecnología de la realidad virtual y la realidad aumentada para que el interfaz de usuario sea lo más parecida a una interacción con el mundo real.
Interoperabilidad: El intercambio y uso de información en múltiples formatos entre distintos sistemas con distintos datos. Es decir, no nos limitaremos a un app o un sistema en específico, sino que tendremos la oportunidad de “desenvolvernos” libremente entre una y otra plataforma.
Tus bienes y artículos digitales funcionarán en todas.
De igual forma la sensación de teletransportación en el metaverso será como hacer clic en un enlace en Internet. Podrás moverte por diferentes espacios (tus propios espacios).
Podremos traer muchas cosas del mundo físico al metaverso: imágenes, fotos, obras de arte, películas, juegos, música, libros, cualquier cosa que pueda ser representada digitalmente.
Así que en el futuro no tendremos pantallas, sino hologramas que estarán también presentes en el 3D o mundo físico. De esta forma se plantean nuevas formas de interactuar con diferentes dispositivos y plataformas que tan solo esperan entrar en sinergia.
Y aquí entran puntos de discusión ilimitada: los derechos de propiedad digital, la privacidad, la seguridad, la gobernanza.
No todo el mundo comparte el entusiasmo por el metaverso. El gigante Google no cree que sea el futuro digital. Se mantiene al margen de la informática inmersiva afirmando que aún hay necesidad de organizar la información, apostando más por la inteligencia artificial así como la computación cuántica capaz de procesar información masiva velozmente.
¿Qué opinas?